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Minería es un sector importante para generar mayor economía y desarrollo

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Pobreza en Arequipa aumentó en zona urbana, según informe de Banco Mundial

El alto porcentaje de peruanos que han caído a niveles de pobreza durante los últimos años, entre ellos los arequipeños, es por la falta de generación de oportunidades de empleo y nuevas oportunidades de proyectos en minería, un sector muy importante para generar economía y desarrollo que permita reducir las brechas sociales, como en salud, infraestructura, educación y servicios básicos para alcanzar un modo de vida aceptable.

El comentario fue formulado por la economista del Banco Mundial, Eliana Rubiano Matulevich, en el evento “Pobreza y desarrollo: avances y desafíos de Arequipa” realizado en el auditorio de la facultad de Economía, de la Universidad Nacional de San Agustín y contó con la participación de destacados expositores nacionales y regionales, profesionales de instituciones públicas como privadas, estudiantes universitarios e invitados.

Consideró que, ante este problema de la pobreza, que afecta al país, es importante mirar hacia adelante y tener una política clara en relación a la promoción de la inversión, para ello es importante generar un clima adecuado para las empresas sigan viniendo al Perú.

Rubiano explicó que en gran parte de la solución es la oportunidad de un incremento de las inversiones en nuevos proyectos en el sector minero donde Perú tiene importantes recursos para explotarse de manera sostenible y responsable, generando economía y desarrollo para miles de personas, en especial creando empleos con sueldos dignos.

“La acumulación de capital, mayormente vinculada al sector minero, fue la fuente principal de crecimiento durante este periodo, representando el 60 por ciento del crecimiento total entre 2002 y 2013”, agregó.

Tras presentar el informe, la economista y parte del Programa para la Práctica de Crecimiento Económico Equitativo del BM, refirió que, para una mejor recaudación de recursos, es indispensable trabajar en el tema tributario y se disminuya la informalidad que afecta al recurso humano, con lo cual los programas de asistencia bajarían.

“La gente se pregunta: ¿qué hacen con los impuestos que pagamos?, es una constante que provoca desconfianza en todos los niveles”, dijo al señalar que no hay solución para corregir la informalidad y que es mala cuando se relaciona a puestos de trabajo de mala calidad y explotación.

Por su parte, su compañera Tanja Goodwim, explicó que 8 de cada 10 pobres en Arequipa viven en zona urbana y pocas son las acciones para atenderlos, es decir, este problema no solo se da con mayor incidencia en el área rural, donde hay carencia y ausencia de participación del estado.

Recordó que entre el 2004 y 2019, la pobreza se redujo de 40% a 6% por crecer fuertemente durante esos años, dando impulso a las inversiones privadas que aportaron al país importantes recursos y ayudaron a enfrentar las brechas sociales, como infraestructura y atención a las personas vulnerables para que no vuelvan caer a esos niveles de vida.

“Importante es que el país tenga una estabilidad macroeconómica y se promuevan más inversiones en los diferentes sectores productivos como agricultura, minería y otros”, añadió.

CRECIMIENTO. Reiteró que, para reducir la fragilidad de los avances sociales en el Perú, el gobierno y las instituciones deben promover un nuevo tipo de crecimiento, uno que sea inclusivo y se centre en la reducción de la pobreza y la desigualdad, pero que también aborde las debilidades reveladas por la pandemia.

Señaló que el crecimiento debe enfocarse en mejorar la capacidad productiva de las personas pobres y vulnerables. Los esfuerzos deben dirigirse a levantar las limitaciones persistentes, como los obstáculos que impiden que las empresas crezcan y que los trabajadores se formalicen.

En esa línea, puntualizó que se requiere promover la formalidad impulsando el crecimiento de las empresas elevaría la productividad, lo que se esperaría que beneficie a las personas pobres y vulnerables, las cuales están sobrerrepresentadas en trabajos informales y de mala calidad, reduciendo con ello las desigualdades. En este sentido, se debe considerar priorizar la inversión en sectores con alto potencial de crecimiento.




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