TÍA MARÍA, ES LA HORA DEL GOBIERNO

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ANTE LA RESOLUCIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DE MINERÍA

ESCRIBE: ING. PEDRO ESPINOZA COLÁN

Cuando se dio a conocer esta resolución, inmediatamente aparecieron voces indicando que “ahora le toca a la empresa, ganarse la confianza de la población” ¡nada es más falso que esa afirmación! Quien tiene que generar confianza en la población, hacia la actividad minera moderna – y consecuentemente socialmente responsable – es el Estado.  El conflicto en el Valle del Tambo tiene dos aspectos: el técnico y el político. En la parte técnica, no se puede negar que el EIA inicial de la empresa, tuvo el gran error –entre otros- de no considerar la desalinización del agua de mar. Esto se ha corregido, sin embargo, la duda de la población se mantiene. La empresa está tratando de convencer a la población, que su impacto ambiental -polvos ruidos y demás emisiones- será el mínimo, y que respetará escrupulosamente el agua del valle, utilizando agua del mar. Esperemos que los argumentos técnicos que viene exponiendo la empresa, sean valorados por la población. El aspecto político es otro tema. La empresa no puede, ni debe entrar en temas políticos. Esta parte le corresponde al gobierno.

Por más esfuerzos que haga la empresa Southern en el Valle del Tambo, no logrará la licencia social, si no es acompañada por una actitud firme y sincera del actual gobierno. Todo esto, bajo el supuesto de que el presidente Martín Vizcarra esté realmente convencido de los beneficios para el valle y para el Perú, de la construcción del proyecto “Tía María”.   Para un Presidente de la República que viaja por todo el país supervisando obras en favor de la población, ¿qué problema hay, en que vaya a Cocachacra a dialogar con los pobladores sobre las bondades del proyecto minero? El Presidente debe “jugársela” por una minería socialmente responsable.  Debe explicar de forma simple a los pobladores de la zona, lo que es una minería moderna. En el caso de que el presidente no esté convencido de los beneficios del proyecto, y piense que la mina afectará la agricultura del valle, también debe decirlo. Albert Einstein decía: “Si no lo puedes explicar de forma simple, es porque no lo entiendes suficientemente bien”

Quienes se oponen a la minería –no sólo en el valle del Tambo sino en otras partes del Perú- sostienen que las regiones tradicionalmente mineras de nuestro territorio, son las más pobres, y tienen razón. Basta con analizar las cifras de pobreza en Huancavelica y Cajamarca. Esta es una realidad que no se puede negar. Y esto es así porque quienes vienen dirigiendo los destinos del país durante décadas, han confundido el crecimiento económico (que es el medio) con el desarrollo sostenible (que es el fin). Una cosa son los indicadores macroeconómicos y otra muy diferente, los indicadores sociales. El PBI no sirve para medir el desarrollo humano por una razón muy simple, una cosa es producción de bienes y servicios y otra, bienestar.

Son ya varias décadas de gran minería en el Perú, y el Estado no se da cuenta de que, el discurso anti minero cobra validez, cuando la población contrasta las millonarias cifras de inversión minera y de exportaciones, con la falta de agua potable y servicios de electricidad en las áreas cercanas a la actividad extractiva.  Cuando estas poblaciones no cuentan siquiera una posta médica para la atención de sus problemas de salud. Cuando sus escuelas están en pésimas condiciones y sobreviven en base a una agricultura de subsistencia. Ante esta falta de correlación entre los indicadores macro económicos y los indicadores de pobreza, el reclamo de las poblaciones debe ser contra el Estado, y no contra la actividad minera. Si el que está fallando es el Estado, ¿por qué atribuirle la culpa a la minería? Es una actitud que no tiene sentido.

La incapacidad para generar desarrollo sostenible por parte del Estado en sus tres niveles –sobre todo a nivel regional y local-  es evidente. Según el MEF, entre el 2008 y el 2017 se ha transferido por parte del gobierno central a las regiones, más de 64,000 millones de soles por concepto de canon y regalías, no obstante, no hay un solo distrito del Perú, en el que se pueda decir que se ha generado desarrollo sostenible.  Para lograr el desarrollo sostenible, lo primero que se debe eliminar es la pobreza.

Volviendo al proyecto “Tía María”, ni las comisiones de alto nivel enviadas desde Lima, ni las mesas de diálogo que se han instalado, han permitido un acuerdo entre las partes en conflicto. Dada esta situación, no queda otra medida que la participación directa y sincera del Presidente Martín Vizcarra, en el valle del Tambo. El presidente goza de un respaldo mayoritario por parte de la población peruana. La disolución del Congreso de la República, el conjunto de medidas que el Premier Vicente Zeballos ha dado a conocer con la finalidad de reactivar nuestra economía, las reformas políticas y del sistema de justicia que el gobierno viene impulsando, son avances que la población valora. En tema minero el Presidente ha dicho que: “mientras no haya condiciones sociales, no podrá ejecutarse el proyecto Tía María” El tema pasa por entender que las condiciones sociales no las tiene que generar la empresa, las tiene que generar el gobierno.

Tampoco se trata de que el Presidente de la República se tenga que presentar en todo conflicto social que se forme. Debemos tener en cuenta que se ha llegado a esta situación, por la carencia de una estrategia general por parte del Estado, para abordar el tema de la conflictividad social en el sector minero. Albert Einstein decía: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. En el Perú tenemos décadas haciendo lo mismo. Seguimos tratando de “apagar incendios” con mesas de diálogo, cuando lo más racional es atacar las causas que provocan estos “incendios”, con la debida anticipación. Una de estas causas es indudablemente, la pobreza que existe en las áreas de influencia de las operaciones y proyectos mineros. La otra causa es la justa preocupación por el agua. Eliminando pobreza y cuidando el agua, se tendrá menor probabilidad de conflictos sociales. Un conflicto en sí mismo, no es bueno ni malo. Lo bueno o lo malo, es la forma en la que éste se resuelve. Un antiguo proverbio chino dice: “Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución”.

 

 

* Sociedad de Ingenieros del Perú




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