Tía María: armonía entre ganadería y minería

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Un importante programa de mejoramiento genético, destinado a incrementar la producción de carne de ovino, ha sido desarrollado por un grupo de más de 30 productores de ganado. La iniciativa comunal, iniciada en el distrito de Dean Valdivia (provincia de Islay, en Arequipa) y que proyecta extenderse a todos los distritos arequipeños y del sur, cuenta con el apoyo del programa Valle Unido, propiciado por la empresa minera concesionaria.

El proyecto, planteado por los ganaderos Gonzalo Torres y Wilson Aroquipa, consiste en mejorar el peso de los ovinos reproductores de raza Hampshire, entregados por el programa Valle Unido. La importancia de la idea radica en el incremento de peso de los animales: de 15 kilos más respecto a otras especies de ovinos en solo ocho meses y en ambientes adversos. Esta iniciativa contribuirá enormemente a la multiplicación de los ingresos de los campesinos dedicados a la crianza de ovinos.

No es la primera vez que Southern participa, mano a mano, en los emprendimientos comunales. Tampoco es el primer proyecto relacionado con la producción ganadera. Meses atrás, los ganaderos del valle de Tambo recibieron tanques criogénicos para transportar con mayor facilidad el semen del ganado. Con el auspicio de la minera se está mejorando los procedimientos de inseminación artificial, con el fin de cruzar el ganado a gran escala y evitar diversas enfermedades y los múltiples riesgos para la salud de los animales ocasionados durante el apareo natural.

La empresa minera concesionaria está participando de manera activa en las comunidades cercanas al proyecto de cobre Tía María. La minera ha suscrito convenios de cooperación relacionados con la educación, salud y diversos emprendimiento económicos. Son iniciativas que están haciendo las actividades ancestrales de los comuneros más rentables y con mayores probabilidades de crecimiento en el corto y mediano plazo. En este contexto, la prosperidad social y económica de los distritos de Cocachacra, Dean Valdivia y Punta de Bombón –zonas de influencia del proyecto cuprífero Tía María– está asegurada con la intervención de las inversiones privadas.

Muy por el contrario, la izquierda antiminera –vinculada a las ONG del ambientalismo ideológico y que intenta detener la producción de cobre en el sur– impide el desarrollo de los poblados con relatos tendenciosos y falsos que confunden a los pobladores. Las manifestaciones públicas, violentas en muchos de los casos, como el bloqueo de las carreteras, están de acuerdo al manual político del marxismo: crear las condiciones de zozobra social y económica para alcanzar el poder.

Lo cierto es que el proyecto Tía María tiene “luz verde” por parte de los pobladores. Diversas encuestas señalan que más del 60% de los pobladores de Islay están de acuerdo con la ejecución del proyecto de cobre. Solo una ínfima parte de ellos cree en las inconveniencias de la inversión minera. También es cierto que el país está abandonado por la negligencia del Estado para cumplir el rol que les corresponde. Los gobiernos no cumplen su función de proveer educación, salud, justicia, seguridad, medios de comunicación y oportunidades económicas en los poblados alejados.

Por ejemplo, en los distritos de Punta de Bombón, Dean Valdivia y Cocachacra –que abarcarán las operaciones mineras del proyecto cuprífero Tía María– los pobladores consumen agua de plantas de tratamiento obsoletas, cuyas tecnologías no garantizan la potabilidad del agua. Asimismo el agua que se consume en el Valle de Tambo –que contiene de manera natural boro y arsénico de procedencia volcánica– no es tratada debido la negligencia de los gobiernos locales que afecta gravemente a niños y personas mayores.

En este contexto, vale señalar que el proyecto Tía María –US$ 1,400 millones para producir 120,000 toneladas métricas de cátodos de cobre de lixiviación de 99.999% de pureza por año– está detenido. El Ejecutivo de Martín Vizcarra no emite la correspondiente licencia de construcción que le corresponde a la mina, al tener aprobado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) desde hace más de cuatro años.




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