Tía María acechada por el Grupo de Puebla

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Por intermedio del colectivo nacional Red Muqui, 15 organizaciones mexicanas expresaron su “preocupación”, al mandatario peruano Martín Vizcarra, por la licencia de construcción del proyecto Tía María. Mediante una carta dirigida al presidente, los mexicanos vinculados al marxismo latinoamericano pretenden interferir en las decisiones peruanas.

En la carta, las organizaciones mexicanas señalan supuestos daños contra el medio ambiente, la salud y la vida de las personas y trabajadores mineros ocasionados por el Grupo México –de la que es parte Southern Perú, concesionaria del proyecto Tía María– en sus operaciones mineras mexicanas. No es extraño que el relato de los antimineros mexicanos coincida con los mitos y leyendas de sus pares peruanos respecto a supuestas contaminaciones ambientales y consumo de agua.

No es la primera vez que las organizaciones internacionales actúan dentro del país creando desconcierto entre los pobladores de la zona andina. En noviembre de 2016, numerosos dirigentes de las comunidades pertenecientes a las zonas de influencia minera del proyecto Las Bambas (Apurímac) denunciaron la presencia de personas extrañas que pretendían aprovecharse de las demandas de los pobladores. En un comunicado señalaron a Rodmy Cabrera, Mauricio Quiroz, Edwar Quiroga y a los hermanos Jorge y Frank Chávez Sótelo. “Tienen un interés político ideológico, escondiéndose tras banderas indigenistas”, señala el comunicado.

Quiroga es dirigente del movimiento islamismo chií peruano Inkarri Islam y coordinador de las Casas del ALBA, organizadas y financiadas por el chavismo venezolano con el fin de desestabilizar las democracias latinoamericanas. Quiroga también es señalado como separatista antiperuano, y hasta el 2018 ha viajado más de 18 veces a Bolivia, Venezuela y Ecuador. Con su movimiento indígena-religioso pretende independizar la zona aymara de Perú. Para este cometido, han constituido la Asociación Plurinacional de Reservistas del Tawantinsuyo, probable brazo operativo del etnocacerismo. Según Quiroga, “su norte es el sur” y la «descolonización del Perú y el Tawantinsuyo».

Un testimonio del director del Centro de Contraterrorismo de la Oficina Nacional de Inteligencia de EE.UU., Nicholas Rasmussen, de setiembre 2017, señala que en Perú existen bases de operaciones del Hezbollah en América Latina, con el fin de perturbar las relaciones peruanas con Estados Unidos. ¿Exageramos? Mire usted lo sucedido en Chile: intervención clara del extremismo extranjero.

Por su lado, Mauricio Quiroz, sociólogo de profesión y por entonces asesor de municipalidades, publica artículos en El Diario Internacional, apologista del grupo terrorista Sendero Luminoso durante los años ochenta, dirigido por Luis Arce Borja, ex director del diario Marka. De acuerdo al comunicado –firmado por más de 20 líderes de las comunidades de Fuerabamba, Quehuira, Pumamarca, Allahua y Choquecca, entre otras– existen claras evidencias de participación extranjera en las manifestaciones violentas en contra de las actividades mineras.

El II encuentro del Grupo de Puebla (México) o Foro de Sao Paulo –la internacional comunista que fue organizada por Fidel Castro, Hugo Chávez e Inácio Lula da Silva– se ha realizado el pasado fin de semana en Buenos Aires. El comunismo regional ha celebrado la elección presidencial de Alberto Fernández, candidato del peronismo – kirchnerismo – socialismo argentino.

Con representantes de España, México y otros países de la región, el Grupo de Puebla ha evaluado el avance del marxismo y la necesidad de continuar interviniendo en los países de la región. Esto no es un secreto. Están organizados, tienen recursos provenientes del petróleo venezolano y de las obras ejecutadas en el continente con el sobreprecio cobrado a los estados por las empresas brasileñas corruptas.

Por intermedio de la Red Muqui, la carta de las organizaciones antimineras de México fue entregada al mandatario Vizcarra. La Red Muqui está integrada por 29 instituciones a nivel nacional. Una red bien organizada para la  penetración ideológica, y que cuenta con numerosas asociaciones marianistas, pastorales, vicarias, comisiones episcopales y fundaciones ecuménicas vinculadas a la Iglesia católica, organizaciones de derechos humanos y ONG seudo ambientalistas, todas ellas opuestas a la producción de cobre en el Perú.

FUENTE: El Montonero




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