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Temas de Conversación

    El creciente poder militar chino                      

Por Bernardino Rodríguez C.

Puede decirse que Qatar económicamente es un milagro. Hace cien años era un paraje desolado y Doha, su capital, un refugio de pocos pescadores y buscadores de perlas. Para colmo, Japón inventó el sembrado de estas joyas naturales. Entonces este pequeño Estado cayó en el desastre. Casi la mitad de su población migró a pueblos vecinos. Quedaron unos 25 mil habitantes.

Eran muy pobres y no sabían que vivían sobre la más grande reserva de petróleo en el mundo, después de Rusia. El primer yacimiento fue descubierto en 1939, cuando este pedacito de territorio árabe era dominio inglés. Recién en 1971 fue Estado independiente y ya tenía un producto bruto interno que bordeaba los 300 millones de dólares. No son cristianos pero les cae aquella frase que dice “cuando Dios da, da a manos llenas”. No solo había petróleo, hallaron gas natural. Y esto los llevó a un crecimiento económico estratosférico.

Saben que esta grandeza puede acabar cuando se agoten estos recursos energéticos que el mundo entero necesita. Y cuando sean sustituidos, como ya está ocurriendo. Por eso están invirtiendo para autosostenerse en el futuro. En busca de ese objetivo es que están organizando este Mundial de Fútbol, el más caro de la historia. Doscientos mil millones de dólares invertidos en la construcción de ocho estadios, nuevo metro, aeropuerto, autopistas, etc.

Censurados por un brutal machismo y su rechazo al homosexualismo, de sobornos para lograr este gran campeonato y ser explotadores de migrantes, persisten en un norte: Su futuro más allá del petróleo y el gas. Sus grandes inversiones en occidente, es de esperar los lleve también a un salto hacia la cultura de occidente. Algo de eso ocurre en estos días mediante la pelota.