Tía María: a río revuelto…

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Tía María: a río revuelto…

Por: Martha Meier

Tía María regresa a la luz pública por la insistente oposición de los agricultores del valle del Tambo. El miércoles, más de 1,500 personas protestaron en Arequipa contra el gran emprendimiento cuprífero en una jornada que convocó a un paro indefinido de la macro región sur. Como reza el dicho: “A río revuelto, ganancia de pescadores”.

La rechifla contra este proyecto de Southern era previsible en un año de elecciones regionales y municipales como el actual; de hecho, la “preocupación” socio-ambiental es una buena plataforma para espontáneos politiqueros y para la cohesión de la izquierda, criolla y alicaída. Con el lío ganan, también, los periodistas de alquiler y los marketeros que minimizan el conflicto socio-ambiental y apuestan por resolverlo con una estrategia de medios.

Este proyecto minero operará -si acaso- en la zona del valle del Tambo, un lugar que Antonio Raimondi llamó “despensa de Arequipa” por su alta productividad y variedad de cultivos alimenticios, convertido hoy en uno de los principales centros arroceros del país.

De lo que va de 2011 a 2015, las protestas contra el proyecto tienen un saldo de siete muertos y centenares de heridos. La conflictividad socio-ambiental debe enfrentarse responsablemente en la cancha y no con un diarismo vergonzante, ni el intento de desprestigiar a líderes proagrícolas y menos con comparaciones engañosas.

Los promotores mediáticos de Tía María muestran la armoniosa convivencia agro-minería de NorthParkes, ubicada en Nueva Gales del Sur, una de las zonas agrícolas más ricas de Australia. NorthParkes, hoy en manos de China Molybdenum Company y Sumitomo Group, invirtió en la agricultura local haciéndola más productiva y competitiva. Lo que olvidan decirnos es que la de Australia es una mina subterránea, muy diferente a Tía María que es a cielo abierto en un espacio de enraizada vocación agrícola desde tiempos precolombinos.

Mal asesorada, Southern despilfarra dinero en engañosas campañas que generan rechazo e impiden alcanzar la necesaria licencia social.

Sacar adelante este proyecto minero pasa por reconvertir el modelo de tajo abierto en uno de mina subterránea para no alterar el paisaje ni abusar de explosivos generadores de contaminación por partículas en suspensión.

Depende de Southern replantear su proyecto, atendiendo las reales preocupaciones de los agricultores de la zona para demostrar su vocación proagrícola, conservacionista y respetuosa de las costumbres de quienes serán impactados por el proyecto.

¡Demuestren que sí es posible una minería responsable y limpia!

Fuente: Diario Expreso




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